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EL FOLKLORE EN PAREDES DE NAVA

Es esta villa la única que no ha conservado danza de palos de todas, si bien la documentábamos aún en 1920 y vinculada a la festividad de Nuestra Señora de Carejas, como una agrupación de mozos que danzaban en el trayecto de la procesión del 8 de septiembre y bajo los sones de la dulzaina y el tamboril. El antiguo apego de los paredeños a estas músicas fue tal que durante años, aparecía en los registros municipales desde finales del XIX y principios del siglo XX la figura del dulzainero como empleado municipal, cuyo coste y mantenimiento corría a cargo de la municipalidad como cualquier funcionario de turno.

Recoge Pedro P. Abad y publica en la Revista de Folklore de la Fundación Joaquín Díaz que el contrato municipal de este trabajador recogía las obligaciones del dulzainero como funcionario para tocar las fiestas y los bailes de los domingos,: «sea por dos años, con obligación de prestar sus servicios por cuenta de la consignación de presupuesto -375 pesetas año- y la extraordinaria anunciada todos los domingos y fiestas de primera clase, los días primero y segundo de año nuevo, Candelas, Reyes, San Sebastián y funciones del Señor; procesiones del Corpus y Octava Mayor. Exceptuándose los domingos de Cuaresma y los comprendidos entre el día de San Pedro y San Antolín patrono de la diócesis. Los demás servicios serán objeto de contratación especial» (Sesión ordinaria del Ayuntamiento de Paredes en 1904).

También dentro de esta corriente popular y tradicional podemos identificar otro destacado elemento del patrimonio oral, un antiguo auto de tintes medievales que cada navidad se representa en la Iglesia de San Martín, el llamado Auto de los Reyes Magos. Son obras tradicionales porque han estado arraigadas en el mundo rural desde hace cientos de años (entroncando con celebraciones medievales más cultas, autos de la natividad y los conocidos “officciumpastori”) y populares en tanto en cuanto formaban parte de la diversión del pueblo, unidas a un grupo social variado y en un ambiente de colectividad y arropo vecinal que hacían de la obra un acontecimiento esperado a lo largo del año. Este auto, perdido durante décadas se recuperó hace unos años y vuelve a formar parte del calendario anual de festejos, siendo la única obra teatral de estas características que se realiza por tradición en la provincia y casi única en Castilla y León. Otros elementos antiguos que conforman su patrimonio tradicional de expresiones es el capítulo de romances recogido hace más de medio siglo por el Rvdo. Tomás Teresa León salvados del olvido, así como uno de los bailes tradicionales más curiosos de todos los contornos, un baile de juego denominado “El papudo”, popularizado en toda la provincia en los años veinte a partir de la recopilación del gran maestro de música de la capital Antonio Guzmán Ricis y armonizado para la Coral Filarmónica Palentina en 1929 y en el que destaca la bella ingenuidad que presenta la sencilla coreografía.

No podemos dejar de citar en este recorrido por la tradición la gran actividad que llevan a cabo las numerosas cofradías religiosas que se mantienen en la localidad: las penitenciales de la Semana Santa ataviadas de túnicas y capuchones y las festivas. El resto del año se mantienen la hoguera por San Juan a los pies de la iglesia, el voto de villa de San Sebastián y los encierros de los populares Benditos novillos del Señor festejados en la villa desde al menos el siglo XV, organizados días después de la celebración de la patrona Nuestra Señor de Carejas.

  • Foto de las Cofradías de Paredes de Nava. Fotografía de Carlos Porro 
  • Foto: Indumentaria popular y tradicional paredeña. Hacia 1900
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