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La avutarda es el ave más grande del mundo capaz de volar.

Resulta casi increíble pensar que un ave de 15 kg de peso y más de 2 metros de envergadura pueda vivir en estado salvaje en nuestros campos, a veces a escasos kilómetros o incluso metros de nuestras casas. Parece más algo de otros tiempos y de otras regiones planetarias menos desarrolladas, menos urbanas y más agrestes. Sin embargo hemos tenido la suerte de poseer y poder disfrutar de la presencia y la estampa de las maravillosas avutardas en nuestros campos.

La avutarda (Otis tarda) ha sido desde siempre considerada con justicia la reina de la estepa, la reina de la llanura. Su majestuosa silueta sobrecoge y cuando se ve en gran número, como ocurre con frecuencia en la comarca, sorprende al caminante. Su población española se ha visto reducida en más del 30 % entre 1960 y 1980, año este último en el que se protegió prohibiendo su caza. Desde ese momento sus efectivos nacionales parecen haberse mantenido e incluso últimamente en algunas zonas aumentado, alcanzando una cifra de aproximadamente 27.500-30.000 individuos2, más del 60 % de todas las que existen en el mundo y lo que resulta más importante, mas del 75 % de las que hay en toda Europa. En España están casi todas las avutar- das europeas y Castilla y León, con casi 14.000 avutardas, posee la mayor población española, seguida a mucha distancia por Extremadura y Castilla La Mancha.

Por su parte, la población palentina está distribuida exclusivamente por la Tierra de Campos, alcanzando una cifra de casi 2.200 avutardas, es decir el 15 % del total castellanoleonés y lo más destacable, el 5 % de la población de todo el mundo.

En el caso concreto del Espacio Natural La Nava y Campos de Palencia, la población de avutardas llega casi a los 1.100 individuos. Y un dato importante, entre esta población y la de la ZEPA Camino de Santiago con 700 individuos, se puede decir que aproximadamente el 80 % de la población palentina se encuentra dentro de espacios naturales protegidos. Esto es algo que debe ser valorado muy positivamente.

Sin embargo, a pesar de estos elevados números y aunque pueda parecer increíble, las poblaciones de avutardas se encuentran todavía muy amenazadas. Para entender esta situación hay que tener en cuenta tres cuestiones: el descenso poblacional que en algunas zonas parece ahora haberse detenido, la reducción y fragmentación continua de su área de distribución y la excesiva concentración de sus poblaciones, lo cual constituye un riesgo evidente, ya que su supervivencia cada vez depende más de unos pocos lugares con condiciones favorables. Por todo ello aún hoy, la avutarda es una especie que se considera como Mundialmente amenazada, es decir, amenazada a escala planetaria y Vulnerable en Europa y España.

En la actualidad las amenazas que actúan sobre las poblaciones de esta especie son la pérdida, fragmentación y deterioro del hábitat, fundamentalmente por concentraciones parcelarias, agricultura intensiva y transformaciones en regadío mal planificadas; la elevada mortalidad por episodios de caza furtiva y colisiones con tendidos eléctricos mal situados, y la baja productividad (pocos pollos por hembra).

La avutarda es una especie protegida extremadamente amenazada y vulnerable; una joya que entre todos debemos proteger y cuidar. Es necesario por ello evitar al máximo cualquier molestia, especialmente en la época de cría (marzo-junio), que pueda poner en peligro su reproducción, tranquilidad y no acercándose demasiado a los bandos.

Si un día, en nuestra salida avutardera observamos que hay mucho trasiego de vehículos y demasiada gente por el campo provocando constantes vuelos a las aves, es mejor que regresemos a casa y esperemos mejor ocasión. Con estas dos sencillas normas, es posible que no podamos disfrutar de su observación tanto como esperábamos, pero sin duda estaremos colaborando de una forma importante a su conservación. Debemos tener presente que la normativa prohíbe expresamente molestar o inquietar intencionadamente a los animales salvajes. Además, para poder observar avutardas sin molestar es fundamental no olvidar llevar el telescopio terrestre, herramienta ornitológica que nos permitirá disfrutar de su majestuosidad y belleza sin acercarnos demasiado, situación ésta que resulta por cierto difícil, ya que por lo general la avutarda es un ave esquiva que vuela cuando aún estamos bastante lejos.

 
 

Fuente: Gómez Crespo, E. 2008. Tierra de Campos. Llanuras cerealistas y humedales ARADUEY CAMPOS. Villada (Palencia). Texto disponible disponible en aradueycampos.org

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