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Es una pequeña edificación mandada construir en el S.XVI como simple testimonio de piedad cristiana. Está ubicada al borde del camino junto a la Fuente Vieja, donde el caminante o viajero se humillaba al pasar por este devoto lugar. Entendiendo por humillación el hecho de postrarse o arrodillarse ante la imagen de la cruz para invocarle unas oraciones.

Se trata de un Humilladero descubierto que se levanta sobre un aljibe de agua, a través de una gran plataforma de piedra. En su interior alberga una gran cruz sobre una peana, se protege por seis columnas que sostienen un tejadillo a cuatro aguas, quedando la cruz elevada.

No existen ningún dato que lo atestigüe, pero pudo existir una escalinata que rodease el edificio o una parte del mismo, con el fin de que los fieles pudiesen acercarse a la imagen sagrada.

No sólo tenía la intencionalidad religiosa a la que hemos hecho referencia, sino también servía como indicador haciendo referencia a que nos encontramos en las cercanías de un poblado, Becerril de Campos.

Los antepasados de tales Humilladeros fueron unas simples cruces de madera que los más devotos las disponían sobre piedras que arrimaban y ante la cual a su paso y en su devoción podían orar.

La construcción de la obra del Humilladero de Becerril, se encargó ejecutar al imaginero Fernando García Pintor.

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