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Esta población tiene un pasado artístico y arqueológico muy rico, pero ni la mínima cita sobre población mudéjar allí, mientras que casi todas las menciones recaen en su población judía y su sinagoga. Sin embargo, el majestuoso templo de Santa Eulalia tiene en su torre un remate de ladrillo que bien podría considerarse dentro de la tradición mudéjar por sus tres arcos de herradura recuadrados en cada lado. El pórtico de entrada muestra además una cubierta de madera moderna con piezas reutilizadas en los cuadriles, y el museo posee una sala con un alzarme que procede de Cisneros. Vigas y canes corresponden al s. XVI y la labor de estrellas y la decoración vegetal y de rombos corresponden a este período, pero han sido repintadas y adornadas con unos escudos falsos.
San Martín tiene tres naves entre pilares y una torre con buen basamento de sillería y remate de ladrillo con arcos de medio punto, recuadrados con alfil, y remata un friso alto de arcos mixtilíneos entrecruzados, obra de entrado el s. XVI.
Santa María también se dice levantada sobre la sinagoga en el siglo XVI, con reformas en el s. XVII. Tiene también tres naves entre pilares acodillados y una torre a los pies, cuadrada, con tres cuerpos alternando la piedra y el ladrillo y con vanos de ojiva túmidos.
San Juan, consta de tres naves entre pilares hexagonales y pórtico al sur, como las anteriores parroquias de la villa. La torre es similar a la de Santa María, con cinco cuerpos de cantería y ladrillo y con vanos de ojiva túmidos y cuerpo alto de alfices y esquinillas.
La ermita del Cristo o de la Vera Cruz, cuyo nombre sugiere una antigua sinagoga, que es del s. XVII, tiene un pórtico con piedras de madera y canes de S con barquillos sobre columnas jónicas de piedra, posiblemente restos de una techumbre que tuvo el templo, y restos de ladrillo con un friso de esquinillas.

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